miércoles, 17 de febrero de 2010

EL PROFE DE LA UNI Y LA BILINGÜE FRANCESA

Seguiré dando algunos palos a los profesores, pues los considero también parte activa de la degeneración del sistema educativo español. No pongo en duda el disparate legislativo en el que está enfangado el sistema desde la LOGSE, y algún día hablaremos largo y tendido de cuales son las verdaderas intenciones de este entramado, pero el profesorado debería también hacer una reflexión profunda sobre su labor profesional, no para contentar al sistema, a los padres o a los alumnos, sino una reflexión profunda de base sobre su propia labor, sin mentiras claro, que ya después habrá tiempo de darle un alegrón a la sociedad con nuestra capacidad para transmitir conocimiento.
Muchas veces nos quejamos, y con razón, de la cantidad de personas que juzgan la labor profesional de los profesores sin ser ni especialistas, ni tener conocimientos pedagógicos, ni haber trabajado nunca con 30 niños a la vez y de golpe, pero también es cierto que, en mayor o menor medida, todos hemos pasado por la EGB, muchos también por el BUP, y algunos menos por la Universidad, y podemos recordar sin mayores problemas cuales fueron nuestros buenos profesores pero también cuales fueron los malos, y en parte es esperable que cada persona espere de cada profesor que haga las cosas tal y como lo hicieron sus buenos profesores y sobre todo que no haga las cosas de los que fueron malos. Me parece razonable. Con esto quiero decir que, del mismo modo que no debemos tomar como verdad papal lo que un ministro o consejero pueda decir, tampoco debemos rechazar de plano las opiniones que se nos puedan brindar sobre nuestra labor, entre otras cosas porque nosotros mismos, los profesores, también tenemos presente nuestra época de estudiantes y de como eran nuestros profesores, y sería un poco soberbio no reconocer que imitamos, o al menos intentamos imitar, a los profesores de los que guardamos un buen recuerdo. Tenemos por tanto un punto de vista compartido con la sociedad, al que sumamos el que ahora tenemos desde dentro, codo con codo con los compañeros, así que espero que no haya ningún profesor que me niegue que no se ha acordado de los muertos de algún compañero, todos y cada uno de los años que ha dado clase, del mismo modo que se acordó en su día de los muertos de algún profesor suyo, como cualquier persona que haya estudiado. Luego la mediocridad existe, y bastante, para que nos vamos a engañar. Que cada uno haga sus cuentas. Pondré un ejemplo de cuando era estudiante y uno desde que soy profesor, pero eso será el próximo día.

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