Vaya por delante que soy profesor, por tanto, hablo de primera mano y como testigo in pectore.
Hay una serie de contradicciones enorme entre los ridículamente denominados docentes, es decir, los profes y maestros de toda la vida, respecto a lo que promulgan sobre la educación y su situación actual, su gran experiencia y lo que a la hora de la verdad son como padres, adultos, trabajadores y seres, digamos, algo responsables. Estas contradicciones se dan con más frecuencia y virulencia entre aquellos (para las feministas, utilizo el génerico, por tanto se entiende que hablo de ellas, las profes, también) que tienen más edad. Pondré unos ejemplitos que ejemplificarán el ejemplo que dan estos compañeros y que, sin duda, son una de las causas principales de que la educación esté tan mal, tal y como ellos pregonan. Son como un pequeño virus que mina desde dentro la propia institución educativa de una manera bochornosa. Veamos.
Son muy frecuentes las quejas de estos seres ante la falta de contención de los alumnos en clase, su incapacidad de hablar en un tono normal, de personas civilizadas vaya; así se quejan de los chillidos, voces, contestaciones, salidas de tono de los churumbeles en el aula o en los pasillos; pues bien, resulta que en todos los institutos en los que he trabajado (7 ya) no hubo uno en el que encontrándose más de 5 profesores en una sala de profesores el nivel de ruido no fuese exagerado, en el que no se comunicasen dando voces, haciéndose oír a golpe de bocinazo. En este mismo sentido se quejan de las continuas interrupciones de los alumnos en la clase durante sus magistrales explicaciones y luego resulta que en los claustros o sesiones de evaluación interrumpen constantemente, hablan a destiempo, hacen ruidos, juegan con los móviles, cuentan chistes por lo bajini a vista de todos y del que habla, juguetean, se pellizcan las polainas y se hacen ojitos. Desde el primer claustro me ha llamado la atención y siempre he pensado "y luego tú, pedazo de cabestro (sigo con el génerico chicas), te quejas de que los niños griten, hablen, jueguen y te interrumpan".
Otra de las cuestiones que soliviantan a estos sabios dinosaurios es la falta de madurez de los niños, lo poco responsables que son, lo mimados y sobreprotegidos que están... ya entienden por donde voy. Y luego te hartas de escuchar a las madres y abuelas marujonas (y aquí no utilizo el genérico chicas) como malcrían y maleducan a sus retoños, una llegó a decir que lleva más de 10 días con mucho sueño porque a las 5 de la mañana su niña de 11 años se va a su cama exigiendo besos y carantoñas, y que mientras no se da por sufucientemente besada y carantoñada allí se queda, pues la tal profe se lamentaba de que no dormía porque qué iba a hacer, si la niña lloraba... Cada poco tiempo hay una llamada de una profesora angustiada que llama a las 8:30 a la sala de profesores para comunicar que no puede ir a trabajar, porque el niño está malo, y la misma persona hace esa llamada unas cuantas veces al trimestre, ni que tuviese niño burbuja. Y aquí enlazo con lo delicados de salud que son hoy los niños, anda coño, no hace falta que me lo juren, si el que habla incluso tuvo que llamar una vez a un papi porque a su hijo le dolía una rodilla y no podía aguantarse, en dos minutos el papi estaba en el centro, pues mis compis se ponen locas con estas cosas, claro ellas no se dan cuenta que los profes de sus niños no las llaman a casa, puesto que ni niño, ni madre se ausentan de la misma ante el mal estado de salud.
Otras de las actitudes que ponen de los nervios a los profes son la falta de puntualidad y lo holgazanes que son los niños. Y aquí si que llegamos a lo paranormal. Respecto a lo primero, la impuntualidad, los profesores son verdaderos artistas del escaqueo, este año tengo un compi que llega mínimo 15 minutos tarde a clase, lo sé porque estoy de guardia y allí como un pánfilo espero a que llegue, pero no es un caso único, los 9 prejubilados que hay, hasta que no pasan unos 10 minutos, no se van a clase, luego son capaces de suspender a un alumno que sabe la asignatura perfectamente porque no asiste a clase todos los días, y las pocas horas que se dignan a ser puntuales, no permiten entrar en el aula a los alumnos que llegan tarde. Para uno, que es estricto con la puntualidad, le infla mucho los aguacates esta actitud, porque tiene que luchar día a dia con la impuntualidad de los alumnos, entre otras cosas porque aprenden muy bien de sus mayores lo que les interesa. Respecto a la segunda, que vagos que son, ya me contarán si parten de soplarse los 10 primeros minutos de clase... pues tienen los mejores horarios, los mejores grupos, los mejores cargos y sus reducciones y luego resulta que se escaquean de guardias, de reuniones, de claustros, si eres tutor ya puedes rogarle la información de un alumno (ahora sí, ante un padre espera del tutor la más enérgica defensa de su trabajo y de su persona, cagoento)... y luego son capaces de suspender a un alumno con 7 en los exámenes porque no hizo un puñetero trabajo sobre la importancia del cuarzo en la producción de relojes suizos o un mural sobre el día de la paz, y maldita la gana que tendría el niño de perder el tiempo, a mí como estudiante mis porfes en el insti me vienen con el día de la paz y los mandaba a freir espárragos, como muy cerca.
Relacionada con las anteriores está una actitud muy reconocible, la soberbia, el mirar por encima del hombro a todo aquel que huela a joven o novato, lo de la experiencia es un grado vaya, que todos conocemos, pues sí, un grado para aprender a escaquearse y pasarse por el arco del triunfo el trabajo más duro. Es curioso que te comenten lo buenos profesores que son, lo bien que controlan a los niños y que sí, que tienes que ser muy duro y estricto nene, pero luego huyen como gamos de los niños conflictivos y de los cursos malos. Cuando uno llega a un centro le encasquetan todo lo malo, sin conocer nada te dan un horario y a buscarte la vida, novato, mientras viven como marqueses y te dan lecciones; y anda leches que van a renunciar a la parte del sueldo (trienios y sexenios que cobran más que tú) relativa a la experiencia, anda leches que van a dar ejemplo y decir, yo con lo bueno que soy y mi veteranía me cojo los peores grupos, y tú coge los buenos y vete aprendiendo la profesión, jajajajajaj, sí profes jóvenes que leáis, echaros unas risillas.
Pero lo más de lo más, y es lo que más me molesta, es el "los jóvenes de hoy es que no respetan nada", tela marinera, panda de fariseos, vagos, elitistas, hipócritas, maleducados, groseros, chillones... yo tampoco os respeto.
Podríamos hablar largo y tendido, pero creo que para muestra un botón. Quiero decir con todo esto que la educación se encuentra en un estado lamentable, pero que no es solo culpa de la LOGSE y las demás pamplinas que vinieron, que no es solo culpa de los padres y de los niños que parieron, los centros también son responsables y que no me vengan con cuentos que todos sabemos de que va el tema, cuales son las prioridades para equipos directivos y profesores de plaza fija. Son responsables del ejemplo lamentable y bochornoso que dan a la sociedad que pretenden educar en valores de solidaridad, democracia, respeto, trabajo, responsabilidad, poniendo en tela de juicio todos y cada uno de estos conceptos.
Desde aquí mi respeto, cariño, compañerismo para todos los profesores (y por fortuna son muchos) que tabajan con dedicación, cariño, espíritu de superación, responsabilidad, compañerismo sean jóvenes y novatos, cuarentones o prejubilados, tutores, jefes de departamento o de estudios que sufren la vergüenza ajena que le provocan muchos de sus compañeros y que trabajan en muchos casos en unas condiciones horrorosas, y, sin embargo, ahí siguen al pie del cañón, dando ejemplo cada día.
Hay una serie de contradicciones enorme entre los ridículamente denominados docentes, es decir, los profes y maestros de toda la vida, respecto a lo que promulgan sobre la educación y su situación actual, su gran experiencia y lo que a la hora de la verdad son como padres, adultos, trabajadores y seres, digamos, algo responsables. Estas contradicciones se dan con más frecuencia y virulencia entre aquellos (para las feministas, utilizo el génerico, por tanto se entiende que hablo de ellas, las profes, también) que tienen más edad. Pondré unos ejemplitos que ejemplificarán el ejemplo que dan estos compañeros y que, sin duda, son una de las causas principales de que la educación esté tan mal, tal y como ellos pregonan. Son como un pequeño virus que mina desde dentro la propia institución educativa de una manera bochornosa. Veamos.
Son muy frecuentes las quejas de estos seres ante la falta de contención de los alumnos en clase, su incapacidad de hablar en un tono normal, de personas civilizadas vaya; así se quejan de los chillidos, voces, contestaciones, salidas de tono de los churumbeles en el aula o en los pasillos; pues bien, resulta que en todos los institutos en los que he trabajado (7 ya) no hubo uno en el que encontrándose más de 5 profesores en una sala de profesores el nivel de ruido no fuese exagerado, en el que no se comunicasen dando voces, haciéndose oír a golpe de bocinazo. En este mismo sentido se quejan de las continuas interrupciones de los alumnos en la clase durante sus magistrales explicaciones y luego resulta que en los claustros o sesiones de evaluación interrumpen constantemente, hablan a destiempo, hacen ruidos, juegan con los móviles, cuentan chistes por lo bajini a vista de todos y del que habla, juguetean, se pellizcan las polainas y se hacen ojitos. Desde el primer claustro me ha llamado la atención y siempre he pensado "y luego tú, pedazo de cabestro (sigo con el génerico chicas), te quejas de que los niños griten, hablen, jueguen y te interrumpan".
Otra de las cuestiones que soliviantan a estos sabios dinosaurios es la falta de madurez de los niños, lo poco responsables que son, lo mimados y sobreprotegidos que están... ya entienden por donde voy. Y luego te hartas de escuchar a las madres y abuelas marujonas (y aquí no utilizo el genérico chicas) como malcrían y maleducan a sus retoños, una llegó a decir que lleva más de 10 días con mucho sueño porque a las 5 de la mañana su niña de 11 años se va a su cama exigiendo besos y carantoñas, y que mientras no se da por sufucientemente besada y carantoñada allí se queda, pues la tal profe se lamentaba de que no dormía porque qué iba a hacer, si la niña lloraba... Cada poco tiempo hay una llamada de una profesora angustiada que llama a las 8:30 a la sala de profesores para comunicar que no puede ir a trabajar, porque el niño está malo, y la misma persona hace esa llamada unas cuantas veces al trimestre, ni que tuviese niño burbuja. Y aquí enlazo con lo delicados de salud que son hoy los niños, anda coño, no hace falta que me lo juren, si el que habla incluso tuvo que llamar una vez a un papi porque a su hijo le dolía una rodilla y no podía aguantarse, en dos minutos el papi estaba en el centro, pues mis compis se ponen locas con estas cosas, claro ellas no se dan cuenta que los profes de sus niños no las llaman a casa, puesto que ni niño, ni madre se ausentan de la misma ante el mal estado de salud.
Otras de las actitudes que ponen de los nervios a los profes son la falta de puntualidad y lo holgazanes que son los niños. Y aquí si que llegamos a lo paranormal. Respecto a lo primero, la impuntualidad, los profesores son verdaderos artistas del escaqueo, este año tengo un compi que llega mínimo 15 minutos tarde a clase, lo sé porque estoy de guardia y allí como un pánfilo espero a que llegue, pero no es un caso único, los 9 prejubilados que hay, hasta que no pasan unos 10 minutos, no se van a clase, luego son capaces de suspender a un alumno que sabe la asignatura perfectamente porque no asiste a clase todos los días, y las pocas horas que se dignan a ser puntuales, no permiten entrar en el aula a los alumnos que llegan tarde. Para uno, que es estricto con la puntualidad, le infla mucho los aguacates esta actitud, porque tiene que luchar día a dia con la impuntualidad de los alumnos, entre otras cosas porque aprenden muy bien de sus mayores lo que les interesa. Respecto a la segunda, que vagos que son, ya me contarán si parten de soplarse los 10 primeros minutos de clase... pues tienen los mejores horarios, los mejores grupos, los mejores cargos y sus reducciones y luego resulta que se escaquean de guardias, de reuniones, de claustros, si eres tutor ya puedes rogarle la información de un alumno (ahora sí, ante un padre espera del tutor la más enérgica defensa de su trabajo y de su persona, cagoento)... y luego son capaces de suspender a un alumno con 7 en los exámenes porque no hizo un puñetero trabajo sobre la importancia del cuarzo en la producción de relojes suizos o un mural sobre el día de la paz, y maldita la gana que tendría el niño de perder el tiempo, a mí como estudiante mis porfes en el insti me vienen con el día de la paz y los mandaba a freir espárragos, como muy cerca.
Relacionada con las anteriores está una actitud muy reconocible, la soberbia, el mirar por encima del hombro a todo aquel que huela a joven o novato, lo de la experiencia es un grado vaya, que todos conocemos, pues sí, un grado para aprender a escaquearse y pasarse por el arco del triunfo el trabajo más duro. Es curioso que te comenten lo buenos profesores que son, lo bien que controlan a los niños y que sí, que tienes que ser muy duro y estricto nene, pero luego huyen como gamos de los niños conflictivos y de los cursos malos. Cuando uno llega a un centro le encasquetan todo lo malo, sin conocer nada te dan un horario y a buscarte la vida, novato, mientras viven como marqueses y te dan lecciones; y anda leches que van a renunciar a la parte del sueldo (trienios y sexenios que cobran más que tú) relativa a la experiencia, anda leches que van a dar ejemplo y decir, yo con lo bueno que soy y mi veteranía me cojo los peores grupos, y tú coge los buenos y vete aprendiendo la profesión, jajajajajaj, sí profes jóvenes que leáis, echaros unas risillas.
Pero lo más de lo más, y es lo que más me molesta, es el "los jóvenes de hoy es que no respetan nada", tela marinera, panda de fariseos, vagos, elitistas, hipócritas, maleducados, groseros, chillones... yo tampoco os respeto.
Podríamos hablar largo y tendido, pero creo que para muestra un botón. Quiero decir con todo esto que la educación se encuentra en un estado lamentable, pero que no es solo culpa de la LOGSE y las demás pamplinas que vinieron, que no es solo culpa de los padres y de los niños que parieron, los centros también son responsables y que no me vengan con cuentos que todos sabemos de que va el tema, cuales son las prioridades para equipos directivos y profesores de plaza fija. Son responsables del ejemplo lamentable y bochornoso que dan a la sociedad que pretenden educar en valores de solidaridad, democracia, respeto, trabajo, responsabilidad, poniendo en tela de juicio todos y cada uno de estos conceptos.
Desde aquí mi respeto, cariño, compañerismo para todos los profesores (y por fortuna son muchos) que tabajan con dedicación, cariño, espíritu de superación, responsabilidad, compañerismo sean jóvenes y novatos, cuarentones o prejubilados, tutores, jefes de departamento o de estudios que sufren la vergüenza ajena que le provocan muchos de sus compañeros y que trabajan en muchos casos en unas condiciones horrorosas, y, sin embargo, ahí siguen al pie del cañón, dando ejemplo cada día.

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