Hoy se conmemora un año más la constitución aprobada en referendum en el 78. Muchos no habíamos nacido entonces, y por tanto nuestra opinión al respecto nos llega de manera indirecta por los libros que podemos leer, o los testimonios directos de los que sí vivieron aquellos días, como nuestros padres. La opinión generalizada es la de una gran aceptación de la constitución y todo lo que la rodeó, se recibió como un impulso, un alivio, un desahogo... en fin, numerosos sentimientos en jornadas tan señaladas. El hecho es que se votó y con un amplísimo respaldo, probablemente fue la constitución que se necesitaba en el momento. Hoy son muchos los que critican la constitución, los que se escudan en ella sin compartirla ni defenderla, los que opinan que fue un error (desde diversos puntos de vista). Para los miembros de la sociedad que no participamos de la transición española quizás nos sea más fácil opinar sobre la misma y es probable que muchas veces caigamos en alguna que otra injusticia, pues lo cierto es que, con más o menos convencimiento, podemos decir que hoy disfrutamos de una democracia, con todas las irregularidades que cada uno quiera observar. Pero también es cierto que muchos vemos como inconcebible una constitución que lo mismo supuso excarcelar a los asesinos de ETA, a presos políticos, así como no juzgar a todos los asesinos, torturadores y corruptos del régimen franquista, todos en el mismo saco como si todo pudiese someterse al mismo criterio moral y ético; también vemos que el resultado fue aceptar como jefe del estado a una persona educada políticamente por Franco, de trayectoria democrática más que discutible y que sentimos como alguien que en cada momento fue adaptándose a los tiempos con el único fin de mantener sus privilegios y los de su familia; también observamos el deterioro en la conciencia nacional, el despreciable tratamiento que se dio a todas las víctimas del franquismo, la capa de olvido con la que recubrieron todos los crímenes contra la humanidad de aquel simple llamado Paco; qué decir de los privilegios que se le respetaron a la familia Franco, hoy dueña y señora de la fortuna que el dictador hizo a cuenta de las vidas de unos 120.000 asesinados por su régimen y unos cuantos más represaliados con diversos métodos; etc. etc. etc.
¿Y hoy en día qué? Pues podemos respetar lo que supuso la constitución y honrar a quienes la facilitaron, dirigieron, votaron sin demasiado reparo, podemos aceptar que lo merecen, que su esfuerzo terminó por dar resultado. La cuestión es otra, no la crítica más o menos feroz o positiva de la constitución, sino la consideración de si en 2009 debe o no seguir vigente. Para ello lo primero y primordial es no considerarla como una creación divina, sino de los hombres y por tanto susceptible de ser modificada, superada o suprimida por los hombres; debemos preguntarnos si esta constitución es la adecuada para este momento y para estos ciudadanos. Para responder estas y otras cuestiones debemos empezar por señalar que la mayoría de ciudadanos no es partícipe de ella, no tuvo la oportunidad de votarla en referendum, por tanto desde ese punto de vista no es representativa y en cierto modo es injusto exigir que se respete, no debemos olvidar las circustancias en que se produjo (algunas mencionadas en el primer párrafo), resulta contradictorio que franquistas reconocidos como Manuel Fraga hayan sido ponentes de la constitución y la hayan podido votar en referendum mientras que millones de españoles que son demócratas de nacimiento no tengan esa oportunidad, no se les deje esa oportunidad, no sé bajo que sentido democrático se considera más adecuada una voz como la de Fraga que la de millones de ciudadanos que no conocen más que la democracia. Debemos señalar también que con la constitución vino una monarquía, no quisiera desviar el tema hablando de la familia real, y creo poder decir muy alto y muy claro que somos muchos españoles los que queremos la oportunidad de dar nuestra opinión al respecto, considerar la monarquía como un mal menor o como garante de no sé que unidad y de la democracia es una falacia que se nos ha impuesto creo que de un modo bastante burdo y antidemocrático, ciertamente la monarquía en España no ha sido históricamente la institución de la igualdad y la justicia entre los españoles sino clara imagen de la desigualdad de derechos en tierra peninsular. Debemos decir también que si la democracia resultante de la constitución del 78 no puede aceptar democráticamente su puesta en cuestión y el sometimiento a la opinión de los ciudadanos, en verdad ha fracasado en su intento de ser una constitución democrática, si todavía hay miedo a una posible reacción violenta al resultado de una nueva constitución es porque la del 78 no es en esencia y en inicio democrática.
En fin, es un tema denso y complejo sin duda en su discusión, pero creo que fácil en su esencia, si en realidad viviésemos en una sociedad democrática se sometería a votación la constitución actual y, en caso de ser rechazada por el pueblo, se debería modificar en cuantos aspectos se considerasen fundamentales y aunque supusiesen cambios radicales en el funcionamiento y ordenamiento del estado, pues la democracia hay que entenderla como el libre ejercicio de la conciencia de cada ciudadano y la suma mayoritaria de las mismas. Creo, en definitiva, que es necesario, justo e inevitable que los ciudadanos en ejercicio de su libre voluntad puedan dar su opinión en referendum sobre la constitución.