Hoy se tramitaba en el Congreso la ley del aborto (no caeré en la tentación de escribir unas líneas sobre la ministra de igualdad). Tan sólo comentaré algunos aspectos que me parecen de perogrullo: en primer lugar la consideración de que el aborto pueda ser un derecho, sean cuales sean los límites de la ley, no constituye ninguna obligación para las mujeres, esto es, salvo sorpresa mayúscula, no se obligará a abortar una vez en la vida (por lo menos) a todas las mujeres, parece obvio pero no lo es a tenor de lo que dicen determinados diputados, curillas transpuestos y obispos reugnantes; en segundo lugar, abortar no es cambiar de vestido, de peinado o de zapatos, es lo suficientemente traumático como para que la mujer que pase por ello no tenga ganas de repetir, quiero decir con esto que no ocurrirá que lleguen a hacerlo por vicio, parece obvio también, pero no lo es, pues la misma caterva que la anterior trivializa el aborto como solo los que le han cogido el gustillo pueden hacerlo; en tercer lugar, ante el argumento esgrimido hoy por una diputada sobre la utilización del aborto por parte de los regímenes totalitarios como medio de planificación familiar, diremos que bien lo sabe ella, como durante 40 años se pudo comprobar en España, el aborto era un recurso utilizado por familias católicas poderosas para no manchar el buen nombre de la familia y su no derecho utilizado por el estado para tener en las casas de los curas las sobrinas necesarias para llevar a cabo la labor de cuidado, chapa y pintura de los párrocos correspondientes; en cuarto lugar se dice que no se puede consentir que una joven de 16 años aborte sin el consentimiento de los padres, sí puede fornicar a gusto, pero nunca se le debe hablar de educación sexual no vaya a ser que se le despierte el gusanillo, además de pensar que sabe de más sobre el tema, cuando no es así, su ignorancia es alta en prevención de embarazos y de enfermedades de transmisión sexual, pero lo que importa del caso es que esa falta de permiso paterno implica que en familias de fanatismo religioso, o por simple imposición paterna una niña tenga que ser madre por narices y sin quererlo (no olvidemos que un hijo es para siempre) por la ideología de los padres, y a eso no hay derecho, además de que la inmensa mayoría de las niñas de 16 años informarán a sus padres y seguro que contarán con su apoyo; en último lugar que cada uno opine y haga lo que quiera, incluso caer en lo que para otras personas puede ser el mayor de los pecados, lo que no es de recibo es que se pretenda evitar un derecho a quienes no pueden pagarse un servicio, como hacen tantas y tantas familias que salen a la calle de protesta por la ley, digo lo de pagarse el servicio.
jueves, 26 de noviembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
LOS NIÑOS MALOS
Ayer noche, en el Telediario 2 de TVE, pudimos ver la siguiente noticia: Al 20% de las niñas le gustan más los niños conflictivos, los gamberretes de toda la vida. Tal noticia venía a verificar lo que tantos pseudointeligentes consideran como degeneración de la educación, sin saber, como tantos otros de qué están hablando. Sin entrar en ese debate sí hay algo que me gustaría resaltar, y es que al 80% de las niñas no le gustan los niños malos o gamberretes de toda la vida, deduzco que le gustan pues los buenos o majetes de toda la vida. La cuestión es por qué porcentaje tan bajo pretende hacer generalización sobre este aspecto. Si ante cada cuestión antepusiésemos un porcentaje del 80% nadie osaría si quiera hacer un comentario. No puedo dejar de preguntarme por qué se consiente que se digan tantas falacias y tonterías sobre lo que debería ser aspecto fundamental de la sociedad, la Educación, y por qué se sigue considerando a la mujer sin ningún tipo de respeto desde tan pronta edad, pues claro, ese 20% que prefiere a los niños malos es muestra evidente de la degeneración femenina, que se lanza cada vez antes a por el maligno, da igual que el 80% se muestre "razonable " al respecto. ¡Santo Dios!, que dijo la diputada.
Todo esto viene a colación porque me recordó a una compañera de trabajo, profesora de Educación Física (no es infrecuente que los propios profesores tampoco comprendan la realidad que tienen cada día frente a sus narices), que en un curso de formación sobre educación sexual, afirmó tajantemente, como si pusiese el dedo en la llaga, "¿por qué a las niñas les gustan los niños malos?" Pues bien, a tenor de la noticia y del estudio, no parece que eso sea así. No le queda un camino fácil a la mujer en nuestra sociedad cuando las propias feministas, como esta profesora compañera mía, tienen en tan poca consideración a su sexo (tentado a poner género). Lo curioso del caso es que una periodista que cubría el curso, al día siguiente en un diario provincial de Granada publicó una reseña resaltando en negrita y letras grandes (el titular de toda la vida, vaya) las palabras del dedo en la llaga. Soberbio.
Todo esto viene a colación porque me recordó a una compañera de trabajo, profesora de Educación Física (no es infrecuente que los propios profesores tampoco comprendan la realidad que tienen cada día frente a sus narices), que en un curso de formación sobre educación sexual, afirmó tajantemente, como si pusiese el dedo en la llaga, "¿por qué a las niñas les gustan los niños malos?" Pues bien, a tenor de la noticia y del estudio, no parece que eso sea así. No le queda un camino fácil a la mujer en nuestra sociedad cuando las propias feministas, como esta profesora compañera mía, tienen en tan poca consideración a su sexo (tentado a poner género). Lo curioso del caso es que una periodista que cubría el curso, al día siguiente en un diario provincial de Granada publicó una reseña resaltando en negrita y letras grandes (el titular de toda la vida, vaya) las palabras del dedo en la llaga. Soberbio.
PREÁMBULO
La Nación Antiespañola, deseando establecer la justicia, libertad e inteligencia y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:
- Considerar a los seres humanos como animales provistos de inteligencia y con capacidad de su uso.
- Consolidar un Estado de libertad intelectual que asegure que cada individuo pueda hacer uso de su inteligencia.
- Promover el progreso de de la cultura como garantía de calidad de vida.
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